UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE
Programa de Seguridad Global
 
 
Informe Puntual N. 7
 
1
EL INTERÉS PLANETARIO
 
 
Kennedy Graham
Becario
Emmanuel College
Universidad de Cambridge
 
 
Mayo 1995

 CONTENIDO
Introducción
El "Interés Común": Un Precursor
El "Interés Nacional”
El "Interés Planetario
El "Interés Planetario y el "Interés Nacional Legítimo”

Estudios de Tres Casos:
- Protección de la Capa de Ozono

- Estabilidad Climática

- Capacidad de Aguante

Conclusión
 

El Dr. Graham es Secretario General de Parliamentarians for Global Action, Nueva York.  Escribió este informe durante su visita como becario en Emmanuel College, Cambridge.  Los puntos de vista aquí expuestos son avanzados a título personal y no reflejan necesariamente el punto de vista de Parliamentarians for Global Action.
 
 

 INTRODUCCIÓN

Los historiadores del futuro tal vez consideren que el último periodo del siglo XX experimentó un cambio paradigmático tan profundo como el Copernicano que tuvo lugar 400 atrás, cuando se aceptó, no sin pena, que la tierra no era el centro del universo.  A través de la exploración espacial y de la revolución del transporte, la información y comunicaciones, estamos viviendo una transición turbulenta hacia una nueva era, La "era global”, como ha sido descrita, encuentra su reflejo más simple y elocuente en la increíblemente bella imagen de la tierra tomada desde la órbita lunar la vigilia de Navidad de 1968.  La fotografía del Apolo 8 se ha convertido en el icono de esta era global, símbolo de su prodigio y evocadora de una actitud nueva y protectora hacia el planeta que no existía hasta entonces en la mentalidad popular.

Sin embargo, desde principios de la revolución industrial la humanidad ha ido heredando problemas que, con la llegada de la nueva era, han adquirido un alcance global.  Mientras nos preparamos para estrenar el siglo XXI, la comunidad internacional se enfrenta a diversos problemas que indudablemente amenazan al planeta: cambio climático, disminución de la capa de ozono, degradación ambiental y el todavía existente riesgo de devastación nuclear.  Expertos de todo el mundo que participaron en el Informe Ward-Dubos encargado por la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (1972), coincidieron en que "los problemas de medio ambiente se están convirtiendo cada vez más en problemas de alcance mundial cuya solución requiere, por lo tanto, un enfoque global." A cuestiones globales les corresponden repuestas globales, concluyó el Informe Independiente Brandt sobre el Desarrollo (1989).  "Ya que existe en la actualidad un riesgo de que la humanidad se destruya a si misma, dicho riesgo debe de ser afrontado con nuevos métodos".

Lidiar con problemas globales se ha convertido en la actualidad en tarea reconocida por unos 200 estado-nación que exigen al mismo tiempo, el reconocimiento de sus poderes soberanos e independientes.  Ello conlleva dificultades: Las amenazas que sufrimos son de tal magnitud que transcienden el ámbito del estado-nación, sin embargo este último continua siendo el marco principal desde el que hacer frente a dichas amenazas.  El grado de desarrollo de políticas no se corresponde con la magnitud del problema.  Y ello afecta a los intereses de la humanidad.

Exceptuando los casos de revoluciones violentas y cataclismos, el cambio político a nivel mundial tiene lugar de una manera progresiva.  La formación de entidades políticas y la otorgación de autoridad legítima a sus líderes se realiza lentamente, y con razón.  El sistema del estado-nación, la más alta entidad política desarrollada por la humanidad, tiene alrededor de cuatro siglos.  La fundamental característica política del estado-nación es su independencia soberana.  Hace tan solo unas décadas que el planeta se convirtió en un sistema político cerrado, un entramado mundial de estados-nación soberanos.  La humanidad todavía no se ha puesto de acuerdo sobre un sistema de gobierno para la totalidad del planeta.  La evolución política del mundo humano no está completa, ni tan siquiera en el sentido más sencillo y básico que supondría la existencia de una única entidad de auto-gobierno.

La política mundial no está constituida por una única entidad.  No existe un único soberano, un Leviatán con autoridad legítima y poder de imposición otorgados a través de un proceso democrático que refleje el consentimiento informado de las gentes del mundo.  En el caso de que existiera dicho soberano único, éste podría concebir en nombre de toda la humanidad un único interés, así como fórmular y ejecutar políticas para su alcance.  Pero no es este el caso.

Así pues, el motivo y tema de este estudio es la ineludible necesidad de elaborar un concepto claro que permita actuar en los tiempos actuales de transición, un interés único de una magnitud equiparable a la de los problemas a afrontar.
 

EL INTERÉS COMÚN: UN PRECURSOR

La idea de un interés político, en lugar de filosófico, situado por encima del interés nacional, es bastante nueva, aunque ya se ha visto reflejada en el pensamiento político y jurídico.  El trabajo pionero que Barbara Ward realizó a mitad de los años 60 se refería ya a "la tierra como nave espacial".

"Hoy en día, la manera más racional de concebir a la totalidad de la raza humana es verla como a la tripulación de una única nave espacial en la que todos nosotros llevamos a cabo nuestro peregrinaje hacia el infinito con una notable combinación de seguridad y vulnerabilidad.  Nuestro planeta no es mucho más que esa nave en la que todos debemos de vivir como seres humanos si queremos sobrevivir el largo viaje en el que nos embarcamos hace cientos de miles de años, aunque sin darnos cuenta de nuestro estado.  Este viaje espacial es totalmente precario.  La existencia de la vida misma depende de una pequeña capa de tierra y una bastante más grande de atmósfera... Somos una compañía naviera subida en un barco pequeño.  El comportamiento racional es un requisito indispensable para la supervivencia."*

Las comisiones independientes establecidas en las dos últimas décadas han promovido el concepto político de un "interés común" de la humanidad.  En 1982, la Comisión Palme concluyó que “las discusiones que hemos tenido en los dos últimos años... nos han convencido de la urgencia de trabajar juntos para la consecución d intereses comunes”.  De acuerdo con el Informe Brundlandt sobre el Medio Ambiente (1987), a menudo nuestra falta de capacidad para "promover un interés común en el campo del desarrollo sostenible" ha sido producto de un descuido relativo de la justicia económica y social.  El Informe Carlsson-Ramphal argumentó que "es de creciente importancia para el concepto de un gobierno global, la idea de que la gente tiene intereses comunes independientemente de su identidad nacional o de cualquier otro tipo, y de que para la consecución de dichos intereses se está uniendo de una manera organizada que sobrepasa las fronteras.

La voz del primer Secretario General de Naciones Unidas es lo más parecido a una conciencia global, en contraposición a un soberano global.  Sucesivos secretarios generales se han referido a un interés "común" o "superior”.  Ya en 1950, Trygve Lie habló de "los verdaderos intereses del mundo en su totalidad".  En 1960, Dag Hammarskjöld consideró que los estados miembros de la ONU encontrarían "cada vez más necesario mantener la fuerza [de la ONU] como un instrumento a ser utilizado por la comunidad mundial en sus esfuerzos por resolver problemas... con un espíritu que refleje los intereses comunes superiores”.  U Thant argumentó que "todos los gobiernos tienen un interés común a largo plazo en proteger y preservar el marco de las comunicaciones internacionales pacíficas así como las reglas

* Las fuentes de las citas aparecen en este informe se pueden obtener del autor.

 básicas de comportamiento responsable en las que la sociedad humana está necesariamente basada".  Y en el periódo inmediatamente posterior a la guerra fría (1991), Javier Pérez de Cuellar dijo que "que la oportunidad única que se le ofrece ahora al mundo debería de ser objeto de una discusión racional y una negociación en nombre de los intereses de la comunidad mundial... Podría muy bien ser que la manera en la que tratemos a la nueva generación de problemas globales con los que actualmente se enfrenta la humanidad, determine la calidad de vida de todas las personas que habitan el planeta”.

Recientemente el “interés común" ha sido mencionado como el “interés planetario".  En Marzo de 1994, el Secretario General Boutros-Boutros Ghali argumentaba que "los estados han definido siempre sus intereses nacionales.  Hoy, los estados deben de estar preparados para dar cabida al concepto de un interés común, ya sea global o planetario".

En el mundo político, un grupo parlamentario, Acción Mundial de Parlamentarios, lleva articulando el concepto de un "interés planetario" desde principios de los 90.  El sello de nuestra organización, dijo su presidenta Silvia Hernandez en 1993, "es el interés planetario-- que consiste en percibir el mundo como un todo único y responder políticamente, con soluciones globales que reflejen un interés nacional bien informado, no uno que haya sido concebido estrechamente y perseguido en competencia".

En la Asamblea General de la ONU, los estados-nación otorgan un matiz retórico al concepto global.  En 1993, el Presidente de los Estados Unidos se refirió a la necesidad de "hacer un inventario para saber dónde nos encontramos en nuestra condición de accionistas, en lo que se refiere al progreso de la humanidad y la preservación del planeta".  Uno de sus ministros, afirmó que "todos debemos de aportar una visión global a las decisiones que tomemos, y debemos de sentirnos personalmente responsables de todas las personas y países con los que compartimos este bello planeta”.  Un ministro extranjero propuso la promoción de un borrador de resolución presentado por su país ya que "pretendía promover intereses globales”.  El presidente de otra nación vio a la ONU como "el foro más privilegiado para armonizar los interéses globales de todos los pueblos del mundo...""

El pensamiento jurídico ha precedido de alguna manera al pensamiento político, al desarrollar el concepto de "más alto interés”.  Esta idea quedó registrada en el Derecho Consuetudinario Internacional de 1970, cuando la resolución 2749 (XXV) de la Asamblea General de la ONU se refirió al “Interés común de la humanidad" por el fondo marino y oceánico.  Sin embargo jurídicamente, ya se estaban desarrollando estos conceptos de una manera más formal.  La misma carta de la ONU afirma que: “Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas (estamos) decididos... a que las fuerzas armadas no sean utilizadas más que en el interés común”.  El Tratado de la Antártica` de 1959, se refiere al “interés de toda la humanidad" en el uso exclusivamente pacifico del continente.  El Tratado del Espacio Ulterior de 1967 declara, con tan sublime antropocentrismo que podría

 llegar a obsesionamos, que todos los cuerpos celestiales son competencia de toda la humanidad.  El Convenio de Derecho Marítimo de 1982, introdujo el concepto seminal de "la herencia común de la humanidad", refiriéndose al fondo marino y oceánico.  El Tratado de la Luna de 1979 también contempla la luna como una herencia común.  Y las Convenciones sobre el Cambio Climático y la Biodiversidad de 1992 abordan su temario como asuntos de "preocupación común de la humanidad".  Definitivamente el concepto ha quedado introducido en el sistema legal establecido a finales del siglo XX,

Sin embargo, en la realidad política, el mundo continua fragmentado.  La Carta de la ONU que se constituyó en nombre de los pueblos de las Naciones Unidas, continua firme en el principio de la igualdad soberana de los Estados Miembros.  La ONU es un "centro para armonizar las acciones de las naciones encaminadas al logro de fines comunes" como la paz, la autodeterminación, el progreso económico, o los derechos humanos.  Sin embargo, sin ningún concepto objetivo que sirva de guía, ni ninguna autoridad objetiva superior, el resultado de los esfuerzos para "armonizar las actuaciones de las naciones" es imperfecto reflejando las diferentes estructuras de poder entre estados-nación tan dispares como China y Tuvalu, y los caprichos políticos y diplomáticos, según de dónde sople el viento.

De ahí que a la práctica sea necesario facilitar un concepto político que ayude, tanto al gobierno como al ciudadano, a realizar la transición de la era del estado-nación a la era global.  Y este concepto, aunque enraizado en lo abstracto, debe ser operativo en la práctica de la actuación política.

EL "INTERÉS NACIONAL"

Es axiomático que toda unidad socio-política tiene un "interés”.  Existe el interés individual y familiar, que se expresa mediante las urnas y otras actividades cívicas a nivel municipal y nacional.  Si tomamos como ejemplo un sistema occidental, existe el interés del municipio, que se expresa a través de la actividad municipal y parlamentaria a nivel nacional.  Existe el interés nacional que se expresa a nivel internacional mediante la votación de la ONU, las negociaciones diplomáticas y otro tipo de actividades propias de los estados-nación.  Existe el interés transnacional regional que se expresa mediante la cooperación de los estados-nación integrados en una misma región, y con intereses comunes.  Y finalmente existe el interés planetario que hasta ahora casi no ha sido expresado.  El concepto de interés es válido para cualquiera de estas unidades especificas.  La fuerza o la flaqueza de este concepto está en estrecha correlación con la importancia y el vigor de la entidad.

Hoy en ida, el interés nacional domina el abrumador foco de la atención política en asuntos globales.  También influyen otros factores -- principalmente negocios transnacionales y organizaciones no gubernamentales que abarcan al mismo tiempo actividades profesionales y ciudadanas.  Pero el interés nacional, tal y como es concebido y expresado por los gobiernos de los estados-nación, sigue siendo el concepto establecido que dirige las decisiones y la política del mundo moderno.

 Política y constitucionalmente, cada nación está obligada a cuidar de sus propios intereses, a trazar su propio camino en el mundo, y a buscar su destino.  Los gobernantes son elegidos por los ciudadanos de cada nación para que trabajen únicamente a su servicio, y cuando aceptan su cargo juran formalmente hacerlo.  Los ciudadanos están obligados a reconocer y a obedecer al jefe de la nación, y a defender su país con las armás y con la vida.  La traición a tu propio país sigue siendo el mayor crimen contra el derecho nacional, comporta odios políticos y generalmente es castigada con las más duras penas.  Las naciones sostienen todas la parafernalia de la identidad de grupo: la bandera, las fuerzas armadas, las líneas aéreas, la moneda, los sellos de correos e incluso el equipo deportivo.  Los titulares del gobierno prestan juramento de guardar el secreto profesional para proteger la información adquirida en base a la "necesidad de saber".  Los desafíos contra la seguridad del estado, ya sean reales o aparentes, son tratados con la máxima seriedad y pueden alterar fundamentalmente la vida de las personas implicadas mediante el exilio, la prisión o el suicidio.  Y en lo que puede llegar a ser una de las mayores anomalías de la historia de la humanidad, los primeros hombres en pisar la luna plantaron una bandera nacional.

Fundamentalmente, el sistema de valores de la polis -- los ciudadanos y sus dirigentes --sigue siendo nacional en la década de los 90.  El Presidente de los Estados Unidos en el último discurso sobre el Estado de la Nación declaró: "Al embarcarnos en este nuevo camino, pongamos a nuestro país primero, recordemos que al margen de nuestras diferentes ideas políticos, todos somos Americanos.  Que la principal pregunta que nos hagamos antes de emprender cualquier acción sea simplemente una:  ¿Es esto bueno para el pueblo Americano?... El nuevo Convenio nos une bajo una visión común de lo que es mejor para nuestro país".

Igual en valores que en política.  El Memorándum elaborado por la burocracia para los ministros del gobierno, recoge análisis y discusiónes sobre el interés nacional.  Hoy en día el interés nacional es el concepto político más poderoso del mundo.  Es el criterio principal en el que se basan los líderes políticos -- cabezas de gobierno y colegas ministros -- para tomar sus decisiones.  En el tratamiento de los "asuntos exteriores", la política extranjera de un país en relación con los demás países, el interés nacional es explícitamente invocado; en asuntos interiores, es asumido.

En las conferencias y negociaciones internacionales, como las de la ONU, el interés nacional es el centro de las opiniones y objetivos políticos de los Estados Miembros.  Los informes oficiales que los diplomáticos llevan a esos meetings especifican sus objetivos nacionales y las delegaciones tienen instrucciones de como conseguirlos.  Los diplomáticos están atados de pies y manos, y normalmente sólo pueden apartarse de sus instrucciones si reciben nuevas directrices de la capital.

Igual que con tantos conceptos políticos arraigados en valores, la definición del “interés nacional" es relativamente simple cuando se refiere a los objetivos prácticos de la acción política, y relativamente compleja cuando se mira a través

 del depurado rigor de la investigación académica.  El concepto se invoca sobre la base de lo que es "mejor para el país”, tal y como el Presidente (de Estados Unidos) decía más arriba, y como confirma la enciclopedia de Ciencias Sociales.  A pesar de que el concepto empezó a usarse por primera vez en la Italia del siglo XVI y la Inglaterra del XVII como un sustituto de la "voluntad del príncipe una alternativa de la "razón divina del Papa", hasta el siglo XX la comunidad internacional no empezó a usarlo como un referente estándar para la acción política cuando el sistema estado-nación se hace universal y el componente público en política exterior se hace más importante.

El desafío principal de este concepto gira entorno a la versión objetiva y subjetiva del mismo: ¿Existe en un país un interés nacional objetivo tanto si los ciudadanos y los gobernantes lo perciben correctamente como si no? o el interés nacional es lo que el estado de la nación determine que sea en un momento dado, a través de sus siempre cambiantes valores y de su proceso político?: ¿La política de Hitler representaba o no, el interés nacional alemán?  Sea cual sea la respuesta, está generalmente aceptado que el dictamen de Morgenthau de 1940 todavía sostiene que "los objetivos de la política exterior deben ser definidos en términos de interés nacional" y la aplicación del poder nacional es el medio a través del cual el estado-nación sigue "solamente a la estrella guía, a un pensamiento estándar, a una regla para actuar: el interés nacional"

En términos generales el interés nacional puede definirse como:
"los intereses de un estado-nación, incluidos la integridad de su territorio y el bienestar de su pueblo, basados en sus propios valores nacionales, fórmulados a través de su propio proceso político, y articulados por sus gobernantes en términos de aspiraciones nacionales, metas y acciones políticas."

Hay dos niveles de interés nacional en el contexto de la acción política.  El nivel más alto es el "máximo interés nacional" o el "interés nacional vital" de un estado-nación.  El "máximo interés nacional" es invocado en los tratados de control de armamento como justificación de una retirada.  Este "interés nacional vital", también es invocado como una justificación para amenazar, o incluso emprender, la acción militar o bien aplicar severas medidas no violentas, tales como sanciones económicas, ya sean legales, a través de la ONU, o ilegales, unilateralmente.  El “interés nacional vital" tradicionalmente concierne la defensa del territorio nacional, el acceso a las fuentes de energía, la seguridad de las líneas de comunicación y transporte y el control de los bienes industriales clave.  Estos son los temas en los que los gobernantes van a pedir a sus ciudadanos que realicen un sacrificio, y esto es lo que el cenotafio del pueblo defiende ya que ha pagado por ello.

En el nivel inferior, se encuentra el interés nacional "normal" que tiene dos objetivos: la promoción pacífica de los valores nacionales que forman la base consensual de la sociedad nacional y que el país desearía que fueran promulgados

 alrededor del mundo; y la consecución pacífica de la mayor parte posible del pastel económico global.  Algunos poderes mayoritarios, no todos, se preocupan más que otros, de que sus valores nacionales, generalmente su versión de la verdad política y de los derechos humanos, sean promociónados alrededor del mundo.  Pero el "interés nacional normal" no recurre a la fuerza.

Con el tiempo, lo que se considera de interés nacional vital, puede cambiar, ya que los estados-nación se acercan tectónica, política y económicamente.  Las recientes intervenciones de los Estados Unidos autorizadas por la ONU, militar en Haití y financiera en Méjico, ilustran la amplificación de la noción de interés nacional vital, así como los importantes cambios bilaterales con respecto a los derechos de patentes en China.  Una ambivalencia que refleja el presente estado de transición de los valores humanos, y la implicación en intervenciones humanitarias en países que padecen severas crisis socioeconómicas.
 

EL 'INTERÉS PLANETARIO"

En la era global emergente, la pregunta que se plantea es si el interés planetario puede ser enfocado de una manera similar, Hay 'intereses planetarios vitales" opuestos a “intereses planetarios normales”, que puedan ser identificados y que ayuden a clarificar la percepción de los estados-nación, cuando afrontan problemas globales en la década de los 90?

Para tratar este tema es necesario primero desarrollar una definición de “interés planetario".  Este es un terreno nuevo, y cualquier primer intento de definición de un concepto tan amplio, sólo puede ser provisional.  Pero una definición preliminar es útil, para empezar a esbozar más claramente el tema principal y delimitar los diferentes niveles de interés planetario para un análisis más detallado.

Así pues, el "interés planetario” puede se definido como:
"El interés por el planeta en su conjunto, y por la humanidad como único grupo, abarcando:
el mantenimiento de la integridad física de la Tierra y la protección del importante cambio antropogenésico de su sistema ecológico; y
la mejora universal de la condición humana, en términos de las necesidades básicas y de los derechos fundamentales".

Todo lo comprendido en esta definición está ya en la agenda de la comunidad internacional.  Su potencialidad reside en agrupar los principales propósitos de la humanidad en un concepto capaz de funcionar.

¿Que criterio se puede desarrollar para saber cuándo el interés planetario es aplicable?  Tres criterios son obviamente los más importantes: escala, rigor y periodo de tiempo.  Los dos primeros son variables determinantes, el tercero es un factor consecuente.  Los tres dilucidan el tema.  Una cosa concierne al interés planetario si materialmente afecta, no necesariamente de una manera uniforme, al

 planeta en contraposición a los intereses de una sola región o estado-nación, y a la humanidad en contraposición a una comunidad nacional.  Concierne al interés planetario si amenaza con alterar la integridad general el presente estado de existencia del planeta, y la condición humana.  Y el interés planetario está involucrado, aunque la amenazar se presente para más allá de la generación actual.  Dada la magnitud de la escala y del rigor, el interés planetario se hace normalmente más claro y aparente a largo plazo.  Normalmente el interés nacional prevalece sobre el interés planetario a corto plazo.  Con el paso del tiempo, el interés nacional y el interés planetario se van a ir acercando.

Esta definición y esta serie de criterios permiten continuar con la exploración analítica.  Dos tipos de interés planetario se hacen aparentes:
El "interés planetario vital" tendría que ver con la integridad física de la Tierra, y con la protección contra cambios antropogenésicos importantes.  Se aplicaría en los temas relacionados con la "salud fundamental" del planeta, esto es, la continuidad del planeta en el presente estado de existencia.
El "interés planetario normativo", tendría que ver con la mejora universal de la condición humana, en términos de necesidades básicas y derechos humanos fundamentales.  Se aplicaría en los temas relacionados con la calidad de vida de todos los pueblos del mundo, e implícitamente invocaría un marco de valores atribuibles a todo el referente global.

Ejemplos de "interés planetario vital” serián, la estabilización global climática; la protección de la capa de ozono. y una estratégica estabilidad a niveles mínimos de las armás de destrucción masiva.

Ejemplos del "interés planetario normativo" serián un estándar de vida mínimo global para todas las naciones en términos de las necesidades humanas básicas de cobijo, alimentación segura, salud y armonía ambiental para los ciudadanos; y el desarrollo de una ética común global que preservaría los derechos humanos universales.

El "interés planetario" en desarrollo sostenible, esto es el mantenimiento de la capacidad de aguante del planeta, debe ser considerado cuidadosamente.  Se puede afirmar que el desarrollo sostenible es axiomático al “interés planetario vital” ya que el desarrollo insostenible degradaría el planeta gravemente.  Pero ¿Debe un estado-nación vivir bajo la coacción del desarrollo sostenible a escala nacional?  Una respuesta posible es que el desarrollo sostenible global forma parte del "interés planetario vital": Pero hoy en día, los estados-nación son libres, según el derecho internacional, de comprometerse en desarrollo insostenible a escala nacional, que es más o menos compensado mediante las medidas de otros países.  Tal y como demostrará el Caso estudio C, esto debería cambiar.

Mucho se da por descontado en esta definición.  Algunos temas (como la pureza de las aguas, por ejemplo) reflejan los dos aspectos -- la integridad física de la Tierra y las necesidades humanas básicas.  Otros temas (como la seguridad de alimentación global) suscitan la cuestión de si puede haber contradicción dentro de la definición, si la integridad física de la Tierra sufre para alimentar tal cantidad de población insostenible.  Este tema es tratado más adelante.
 

EL "INTERÉS PLANETARIO" Y EL "INTERÉS NACIONAL LEGÍTIMO"

Parece existir un lazo intrínseco entre el interés nacional de los estados-nación y el interés planetario de la comunidad mundial.  Dag Hammarskjöld, dirigiéndose al Parlamento Británico en 1958, observó que las Naciones Unidas eran la consecuencia natural de líneas de pensamiento que se remontan atrás en el tiempo "desde que unos cuantos hombres empezaron a pensar en el decoro y la dignidad de otros hombres".  Ahora, dijo Hammarskjöld, "las divisiones entre política nacional e internacional han empezado a borrarse.  Lo que es de interés nacional, cuando está bien enfocado, converge naturalmente en el interés internacional".  Veintidós años más tarde el Informe Brandt afirmaba que su objetivo era señalar los inmensos peligros que amenazaban la humanidad y que "el legítimo interés propio de las naciones, a menudo, confluye en unos bien entendidos intereses comunes".  En el mes de Febrero de 1995, el Primer Ministro francés, Edouard Balladur, después de la disputa por el espionaje americano-francés expresó su deseo de que las relaciones franco-americanas continuasen basándose en la "confianza mutua" y en el "mutuo respeto por los legítimos intereses nacionales de cada país”.

¿Como puede ser identificado y definido el interés nacional legítimo?  Como sucede con otros conceptos, es quizás más instructivo definirlo por exclusión de lo que puede ser considerado como un "interés nacional ilegítimo". ¿Es un "interés nacional ilegítimo" contaminar grandemente un estado vecino; degradar los bienes comunes globales; y emprender una acción que devastaría el planeta? ¿Es esta una manera válida de definir el concepto?  Un enfoque así es similar a la percepción de las responsabilidades del ciudadano, que se definen más por el límite del comportamiento prohibido (asesinato, incendio premeditado, robo, fraude) que por la identificación positiva de los derechos u otras acciones legales.  La libertad de un ciudadano se extiende hasta el punto en el cual interfiere con la de los otros ciudadanos.  Cualquier cosa no prohibida es legal. Igualmente, cualquier acción que no constituye comportamiento nacional ilegítimo puede ser emprendida como un "interés nacional legítimo".

Está noción de "interés nacional legítimo" es básica para el futuro del planeta.  Está estrechamente vinculada con el "Principio de Buena Fe" de la Carta de las Naciones Unidas, según ]a cual todos los Estados Miembros "cumplirán de buena fe las obligaciones por ellos asumidas de acuerdo con la presente Carta”.  Esto requiere, como ya ha sido señalado, que los Estados Miembros que asumen pertenecer al Consejo de Seguridad, incluidos los miembros permanentes, sientan respeto por un interés superior a su propio interés nacional en sus actuaciones en el Consejo.  Por supuesto este no ha sido siempre el caso, pero los principios de la Carta y el "interés nacional legítimo" de un país están estrechamente relacionados, Es significativo que el Principio de Buena Fe fuera confirmado en 1992 como uno de los 27 principios de la Declaración de Rio, y también lo fue en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Convenio de Derecho Marítimo (artículo 300) que entró en vigor en 1994.

Los dos conceptos de "interés planetario" y de "interés nacional legítimo" están también estrechamente alineados con un concepto nuevo que se deduce del derecho internacional consuetudinario, a saber "el interés internacional público" desarrollado y articulado por el Profesor Phillip Allott.  El sistema internacional, dice Allott, se funda en el proceso de agregación social interno de cada estado, que permite al gobierno representar el interés nacional internacionalmente.  Sin embargo, la interacción de los intereses nacionales agregados toma vida propia: en lugar de agregar intereses individuales y subnacionales a "un llamado interés internacional colectivo", las respectivas agregaciones al nivel del sistema-estado, se convierten ellas mismás en intereses originales.  De esta manera el sistema no hace efectivo ni los universales objetivos sociales de la humanidad ni los objetivos sociales de los individuos colectivizados por el sistema estado.  Ha llevado su tiempo, y va a suponer un esfuerzo intelectual, conseguir un cambio de perspectiva sobre la organización social del mundo.  Sería necesario transferir el teórico centro de gravedad de la sociedad internacional, del nivel de sistema estado, al nivel de humanidad, del nivel de los diferentes territorios nacionales, al nivel de la totalidad de la Tierra.  El teórico centro de gravedad de la sociedad se encuentra en el concepto de interés público.  "Mientras la sociedad internacional no tenga una concepción del interés público de la sociedad internacional en su conjunto, su proceso social permanecerá rudimentario y primitivo".  De ahí la necesidad de un nuevo concepto que Allot denomina el "interés público internacional”.

Estas son las premisas jurídicas y teóricas en las que se basa y puede ser desarrollado, el concepto de "interés planetario".

Las premisas fundamentales de este estudio son:
Sea lo que sea el "interés planetario vital" éste requiere que un estado-nación persiga un "interés nacional legítimo"; y como colofón:
cualquier política nacional que vaya más allá del "interés nacional legítimo" viola el "interés planetario vital”.

Cuando se tratan temas globales, cada estado-nación defiende su informe nacional que refleja el “interés nacional” establecido en la capital.  Generalmente, una delegación oficial tiene una postura para la apertura de negociaciones y otra para replegarse.  La posición inicial representa el máximo o que el estado-nación cree que puede aspirar a obtener en las negociaciones.  La posición de retirada es el mínimo que la delegación está dispuesta a aceptar.  La posición inicial es generalmente excesiva e indebidamente exigente, por lo menos según los otros países.  Alegando esto, otros estados no pueden evitar las críticas de que ellos también están

 actuando desde la perspectiva subjetiva de sus propio intereses nacionales.  Los estados poderosos generalmente consiguen unos resultados más cercanos a su posición inicial que los países más pequeños. ¿Qué criterio objetivo se puede usar para juzgar lo que es aceptable?  El "interés nacional legítimo" puede ser visto como un medio conceptual de determinar lo que es aceptable para todos en el "interés planetario vital".

ESTUDIO DE TRES CASOS

La relación entre "interés planetario" e "interés nacional legítimo" puede ser analizada a través del estudio de tres casos.  Dos de ellos son ejemplos de "interés planetario vital". y el otro de "interés planetario normativo".  El primero, protección de la capa de ozono, es un ejemplo de negociaciones concluidas.  El segundo, estabilidad climática, es un ejemplo de negociaciones en curso.  El tercero, la capacidad de aguante global, es un ejemplo de debate en potencia y de negociaciones futuras.

A. Protección de la capa de ozono

El protocolo de Montreal de 1987 impuso a las diferentes partes las obligaciones que hay que cumplir, exigiendo recortes en la producción y en el consumo de CFC.  Un 20% menos que los niveles de 1986 para 1994 y un 50% menos para 1999.  Una importante excepción a la fórmula "nacional-global" fue presentada: En nombre de la equidad global, y para reparar las históricas emisiones del Norte, una concesión fue aceptada para el Sur, según la cual los países en vías de desarrollo podrían diferir el régimen de reducción progresiva mediante un periodo de gracia de diez años, siempre que su consumo anual per capita se mantuviera por debajo de 0.3 kgs.  El resultado es que el objetivo de reducción de la emisión global se conseguirá pero en una cantidad indeterminada y mediante reducciones nacionales colectivas.

Las revisiones de Londres en 1990 y de Copenhague en 1992 se basaron en la misma metodología.  Los países acordaron una vez más reducciones nacionales cada vez más severas.  La enmienda de Copenhague exige una reducción de CTs. del 75% en Enero de 1995 y del 100% en 1997; una reducción de MCs del 50% en 1995 y del 100% en 1997; y también progresivas reducciones de HCFCs hasta el ano 2031. Hoy en día seguimos con este régimen.

Sin invocar el término explícitamente, la comunidad internacional concluyo principalmente que el "interés planetario vital" de la protección de la capa de ozono requería una rápida eliminación a nivel nacional, de las substancias que contienen CFC antes mencionadas, fijando como tope el ano 2000.  La pregunta subyacente después de la experiencia Montreal-Londres es, hasta dónde el 'interés nacional legítimo" y la política de los diferentes países correspondieron, durante el curso de las negociaciones, a este interés planetario.

 Al considerar el "interés nacional legítimo" de los estados-nación ante problemas globales, dos categorías son importantes, responsabilidad nacional y necesidad nacional (protección de daños).

Cuando se inició el problema del ozono, los países "responsables" eran pocos: La producción de Estados Unidos era el 46% del total mundial, la de la UE el 38%, y Japón y la URSS el resto.  Los países "víctimas también eran pocos: Australia, Nueva Zelanda, Chile y Argentina, todos situados cerca de la Antártica.  Con el problema global del ozono, las líneas de demarcación nacionales eran relativamente simples.  Generalmente, el interés nacional de los "países demandantes" del hemisferio sur en combatir la reducción de la capa de ozono, era el más fuerte de todos, dada la naturaleza de lo que entonces era un problema regional.  Sin embargo de todos ellos, solamente Nueva Zelanda lideró las primeras negociaciones.  Otros países comprometidos -- los Nórdicos, Suiza, Canadá y Estados Unidos -- no eran todavía víctimás.  Cuando fue evidente que la degradación de la capa de ozono se extendía hasta el hemisferio norte, todos los países demostraron un interés nacional en combatir un problema global.  Los países del sur, además no tenían que competir con consideraciones comerciales nacionales lo que haciá su posición de negociación más clara.  Con al excepción de Estados Unidos, los países productores del hemisferio norte, inicialmente con poco interés en mitigar el daño y con fuertes consideraciones comerciales, tardaron en aceptar un régimen de control global.

En el tema del ozono, las primeras medidas fueron liberadas por el principal responsable, los Estados Unidos, cuya legislación nacional data de 1977 con la Enmienda de la Protección de Ozono a la Ley de Aire Puro americana, y con un meeting intergubernamental en el que surgió por primera vez la idea de controles globales.  El mismo año, tres países Nórdicos, Canadá y Estados Unidos propusieron en el meeting del Consejo de Gobierno de la UNEP considerar la
posibilidad de establecer controles, y en 1983 requirieron un protocolo para estable controles obligatorios y la prohibición global de usar sprays con CFC sino eran para usos imprescindibles.  Sin embargo la Comunidad Europea, no estaba preparada para negociar ningún tipo de reducción de CFC ni en la producción ni en el uso y, con Japón y la URSS, rechazaron la idea de un régimen regulador internacional.

La postura negociadora de Estados Unidos reflejaba un especial interés nacional.  Demostrando un alto conocimiento del medio ambiente, el público americano había reducido su propio consumo de aerosoles, mientras la industries llevaba u tiempo empleando sus esfuerzos en la búsqueda de alternativas.  Por consiguiente los Estados Unidos iban por delante de los fabricantes europeos en la posibilidad de apartarse de los métodos de producción de CFC existentes.  La propuesta de prohibición de aerosoles de uso no imprescindible, afectaría a los intereses de Estados Unidos relativamente menos que a los interese franceses: La industriea perfumera francesa vio las alternativas al uso del CFC más fácilmente aplicables a los insecticidas americanos que a los perfumes franceses.  Sin embargo la iniciativa de Estados Unidos, en cuestión de gastos de investigación e inseguridad de

 mercado, requería un compromiso y un sacrificio nacional: Alrededor de 100 millones de neveras, 90 millones de aire acondicionado para vehículos, y muchos miles de aire acondicionado de oficinas deberían ser remplazados.

Sin embargo en términos de importancia económica nacional, la producción de Estados Unidos era menos exigente que la de la UE, siendo alrededor de dos tercios de la totalidad de la UE su porcentaje de PIB.  Y mientras Estados Unidos consumía casi la totalidad de su producción nacional la UE exportaba casi un tercio.  Especialmente Gran Bretaña exportaba el 33%, y además una parte importante de su producción y consumo (80% en 1974; 60% en 1986) consistía en aerosoles, uno de los productos más dañinos.  Por consiguiente, el interés nacional británico, y también los de Francia e Italia, estaban fuertemente influidos por consideraciones comerciales.

Posteriormente, cuando el conocimiento sobre el medio ambiente se intensificó en Europa, la UE propuso su propio protocolo, que prohibiría cualquier aumento de la capacidad de producción de CFC.  Sin embargo esta propuestá favorecía los intereses europeos porque este tope a la capacidad de producción permitía a la industries europea, que tenía un exceso de capacidad, continuar desarrollándose al mismo ritmo durante 20 años más, en detrimento de la capa de ozono.  También hubiera tenido un efecto congelador de acciones existentes en el mercado, y hubiera perjudicado a compañías americanas sin capacidad excedente.

Japón, por su parte, consiguió eficazmente recuperar el 95% de los disolventes de CFC, permitiéndole durante un mayor periodo de tiempo relajar su oposición inicial a la regulaciones globales.  A la URSS se le concedió la "cláusula del abuelo" en el Protocolo, que le permitió continuar con sus planes de aumento de capacidad de producción, ya legislada para antes del año base.

Los superpoblados países del Sur también aspiraban a importantes intereses nacionales.  China e India, con el 40% de la población mundial eran pequeños productores de CFC.  Si ellos aumentaban el uso de CFC para refrigeración y otros fines, el efecto del protocolo seria nulo.  El "interés planetario vital" consistía en ayudar a estos dos países a encontrar alternativas antes de que se hicieran indebidas inversiones de capital en tecnologías tradicionales de producción de CFC.  El consumo de CFC en China había aumentado un 20% anual durante la década de los 80.  Los costes iniciales estimados del periodo de reducción progresivo eran de $1 billón, pero un grupo de expertos que visitó China informo que solamente harían falta $40 millones.  China no solamente aceptó este Informe sino que declaró que no pensaba hacer uso del periodo de gracia de diez años, y que prefería cambiar rápidamente a tecnologías nuevas, evitando contribuir a un mayor deterioro de la capa de ozono.

¿Que conclusiónes se pueden sacar de la experiencia del ozono?  Las negociaciones son un ejemplo de estados-nación luchando por combinar sus intereses comerciales nacionales con un nuevo sentido de responsabilidad global.

 Los mismos intereses comerciales pueden verse influidos por la consciencia o la apatía del consumidor, por la imaginación de la industria o por la falta de la misma, por las directrices de los gobiernos o por inercia, y por la habilidad con que se lleven las negociaciones en competencia.  Sin embargo a lo largo de todo el debate, estaba en el animo de todos la profunda convicción de que los intereses del planeta deben se satisfechos antropomórficamente representados en los intereses de la humanidad por evitar el daño global a la salud y a las cosechas, a pesar de que puedan estár desvirtuados regionalmente.  El interés planetario sirvió de estrella polar, a pesar de que el concepto no estaba articulado.  A su debido tiempo, las excesivas posiciones nacionalistas de ciertos países al principio de las negociaciones, dieron paso a modificaciones políticas, al replantearse el "interés nacional legítimo" de cada país, para responder a este concepto guía.

B. Estabilidad climática

El cambio climático, una "preocupación común a toda la humanidad", plantea un problema complejo a la comunidad internacional, ya que sus causas son una parte integrante del funcionamiento de la sociedad moderna y del diario estilo de vida individual.  Cuatro agentes son responsables de cambios que afectan a diferentes aspectos del estilo de vida: dioxido de carbono (producido por la combustión de carburante orgánico, fabricación de cemento y despoblación forestal); metano (producido por las tierras húmedas, por los cultivos de arroz, por las minas de carbón, por las fugas de las tuberías de gas y por la fermentación entérica del ganado); óxido nitroso, producido por los compuestos orgánicos del suelo y CFCS.  Además, en algunos casos, las estádisticas no están fácilmente disponibles y son necesarios largos periodos de tiempo para evaluar los efectos causales.

El cambio climático se manifiesta en aumentos de temperatura, en las precipitaciones, en la circulación oceánica y en las posibles causas de los huracanes.  El aumento de temperatura es lo más popularmente entendido, junto al consecuente aumento del nivel del mar, pero los otros efectos pueden ser igualmente perjudiciales para los intereses nacionales.  Los informes IPCC de 1990 y 1992 predecían que, si continuaba el "mismo estado de cosas", la temperatura media global habría aumentado un grado Celsius en el año 2025 y 3 grados antes del año 2100.  El aumento del nivel del mar se supone que será de 0,2 metros en el año 2030 y de 0,65 metros en el año 2100.

lgual que con la disminución del ozono, el análisis del cambio climático demuestra que hay "países responsables" y "piases víctimas".  Es bien sabido que el Norte y particularmente los Estados Unidos son responsables de las emisiones de GHG.  Las tablas del IPCC muestran los 'top ten" (los 10 países a la cabeza) que colectivamente contribuyen en un 63% al calentamiento global:

 1. Estados Unidos     18.4%                     6. Brasil 3.9%
 2. Antigua URSS       13.6%                     7. Alemania 3.4%
 3. China                     9.1%                       8. Reino Unido 2.2%
 4. Japón                     4.7%                       9. Méjico 2.0%
 5. India                       4.1%                     10. Indonesia 1.7%

Hay tres tipos de países víctimas: Países con tierras bajas o países con pequeñas islas; países con costas bajas, zonas áridas o semiáridas propensas a inundaciones, sequía y desertificación; y países del Sur con ecosistemas montañosos frágiles.

Países con tierras bajas, concretamente las Maldivas, las Islas Marshall y Kiribati, están padeciendo la perdida de algunas de sus islas atolón: Las Maldivas han calculado que la protección del nivel del mar costaría alrededor del 34% de su PIB.  Los países con importantes deltas de ríos corren peligro: Bangladesh (del Ganges); Brasíl (del Amazonas); China (del Yangste); Egipto (del Nilo); India (del Ganges); Italia (del Po); Nigeria (del Niger); Pakistán (del Indus); Vietnam (del Menkog); y los Estados Unidos (del Mississippi).  En algunos casos el 15% del territorio nacional está en peligro.  Los recientes desastres que han padecido los Países Bajos y Estados Unidos, los países más avanzados en la protección de sus costas y de sus ríos, anuncian el tipo de problema global que probablemente afectará a los intereses nacionales de los países en el siglo XXI.

Los países áridos y semiáridos experimentan cambios de temperatura, vientos y lluvias, que causan migraciones agrícolas a un ritmo más ripiádo del umbral de adaptabilidad de muchas plantas y tipos de cultivos.  Puede producirse un importante descenso de la productividad en países de algunas regiones, principalmente Brasíl en Latino América, la mayoría de los países del Sahel en África, algunos países CIS del Oeste-Central de Asía y los países ASEAN del Sudeste Asíático.

Países como el Nepal con un ecosistema montañoso frágil empiezan a padecer más terreno desecado y mayor erosión del suelo además de un medio ambiente cargado.

Algunos países del norte también se verán afectados negativamente.  Los cambios de zona ecológicos verticales, podrían dañar la Biodiversidad en Francia, Suiza e Italia donde los Alpes probablemente van a desarrollar un clima parecido al de los Pirineos de hoy en día.  Las migraciones de cultivos agrícolas podrían afectar negativamente los vastos campos de trigo de Estados Unidos.

En contrapartida es posible que algunos países se beneficien de algún modo.  Un cambio hacia el norte del cinturón de precipitaciones, asociado a la zona Convergente Intertropical, podría beneficiar por lo menos algunos países del Sahel.  Un cambio climático zonal similar podría beneficiar la agricultura de países próximos a la zona polar, principalmente Canadá, los países Nórdicos, Rusia y Japón en el hemisferio norte, Argentina y Chile en el sur.  Hasta hoy los efectos exactos son inciertos.  Si se confirma este pronóstico, ¿tienen estos países un "interés legítimo nacional" en aceptar este comienzo de cambio climático? o ¿el
 interés planetario requiere que lo combatan con fuerza?  En realidad, la mayor parte de estos países están a la cabeza de dichos esfuerzos.

La identificación del "interés planetario vital" ante el cambio climático es una tarea estimulante.  Tres preguntas criticas deben plantearse:
1. ¿Cual es el objetivo estratégico necesario en el "interés planetario vital"?
2. ¿Cuales son los "intereses nacionales legítimos" de los países?
3. ¿Los estados-nación ¿Están cumpliendo con sus compromisos para este fin? por ejemplo, ¿Persiguen "intereses nacionales legítimos"?

En términos generales, se ha acordado que la estabilización climática es el objetivo estratégico primordial.  El "objetivo esencial especifico", según la Convención del Cambio climático de 1992, es la "estabilización de interferencias antropogenésicas peligrosas para el sistema climático".  Este nivel debería conseguirse dentro de un tiempo suficiente para:
·  permitir a los ecosistemas adaptarse naturalmente al cambio climático;
·  asegurar que la producción de alimentos no esté amenazada; y
·  permitir que el desarrollo económico continúe de manera sostenible.

¿Que significa esto a la práctica?  El IPCC calculó "con confianza” que los gases de invernadero de larga vida requerían inmediatas reducciones de sus emisiones en más del 60% para estabilizar su concentración a los niveles de hoy en día, y el metano requeriría una reducción del 15-20%.  Algunos expertos en medio ambiente sostienen que, con una concentración atmosférica normal de 750 Gigatones de carbón, el máximo umbral de permisibilidad para mantener la estabilidad climática en el futuro será de 300 Gt. más, de lo contrario el clima del planeta se verá peligrosamente desestablizado.  Hoy en día, se emiten anualmente alrededor de 6 Gt. netos, lo que significaría 50 años más de emisiones a está proporción.  Ante este panorama, son necesarias importantes reducciones por debajo de los niveles de 1990 para la seguridad del planeta.  La Conferencia de Toronto de 1988, en la que participaron científicos y políticos, pidió una rebaja global del 20% sobre las emisiones de carbón de 1988 para el año 2005.

De hecho, el Convenio se queda muy corto de las metas globales postuladas.  Los diferentes estados han asumido el compromiso legal de proteger el sistema climático de acuerdo con sus "responsabilidades comunes pero diferenciadas" y con sus respectivas posibilidades.  El norte está obligado a tomar la delantera en combatir el cambio climático y sus efectos adversos.  Según el Convenio, los 37 países desarrollados o en vías de transición, llevarán a término acciones políticos para mitigar el cambio climático, limitando las emisiones de gas invernadero y aumentando pozos y embalses.  Ellos informaran a los otras partes de las acciones políticas nacionales que hayan adoptado con el ánimo de volver, en el año 2000, a los niveles de emisión de gases de invernadero del año 1990.

De esta manera la mayoría de los "países responsables” tienen un compromiso concreto. ¿Hasta que punto se ha cumplido?  Es pronto para decirlo, ya que el

 De esta manera la mayoría de los "países responsables” tienen un compromiso concreto. ¿Hasta que punto se ha cumplido?  Es pronto para decirlo, ya que el Convenio entré en vigor en Marzo de 1994.  De los 37 países del Anexo I (incluido Estados Unidos) 20 ya habían ratificado el Convenio y por lo tanto habían asumido la obligación de informar sobre sus políticas nacionales en Septiembre de 1994.  Algunos países importantes (Bélgica, Bulgaria, Finlandia, Italia, Polonia y Rusia) ratificaron posteriormente a Marzo y no hicieron frente a la obligación de Septiembre.  De los 20 "países comprometidos”, 15 (que constituyen el 41% de las emisiones de C02 del año 1990 por la quema de combustible orgánico) habían informado dentro del plazo previsto.  Francia, Hungría, Islandia, Portugal y Estados Unidos no informaron a tiempo.

Los 15 países que informaron suministraron datos relativos a todas las fuentes de gas invernadero y a todos los pozos previstos para el año 2000.  De los 14 que aportaron datos comparables, siete destacaron que estarían por debajo y siete que estarían por encima, de los niveles de 1990 para el año 2000.  La cifra media del ano 2000 está previsto que sea fraccionalmente más alta (0,5%) que los niveles medios de 1990.  El detalle por países es:

    Emisiones Antropogénisicas Previstas y Eliminación de todos los Gases Invernadero en el año 2000 DC
    (C02 equivalente en Gigagramos, empleando 1994 GPWS;
        Horizonte temporal = 100 años)
 
Aumentos netos:     1990         2000             Neto

 Canadá                 504.542     558.757     54.215
 España                 222.908     276.523     53.615
 Australia               596.414     635.414     38.662
 Japón                 1.132.650 1.153.336     20.686
 Austria                 74.600         81.886        7.286
 Suecia                  40.383         46.440        6.057
 Noruega               52.478         54.790        2.312

 Disminuciones netas:

  Suiza                 47.194         45.267         1.927
  Dinamarca         69.165         63.621         5.544
  Nueva Zelanda  59.764         52.041         7.723
  Holanda          219.690        206.463        13.227
  República Checa 176.548     145.256        31.292
  Estados Unidos 5.473.271 5.440.225        33.046
  Reino Unido        738.453     695.353        43.100

 Total                 9.408.494     9.455.372     46.974
Fuente: NU Documento A/AC.237/81

Por consiguiente, el objetivo estratégico identificado en el Convenio es un umbral de concentraciones de gas invernadero "seguras" que no amenacen a la adaptabilidad del ecosistema, a la calidad de los alimentos ni al desarrollo sostenible.  El compromiso legal existente para este fin es el retomo, por parte de los países del Norte, a los niveles de emisión del GHG del año 1990.  Hasta la fecha, los países informantes indican un logro por término medio, virtualmente a este nivel.

¿Que se puede decir sobre la legitimidad de los intereses y políticos nacionales con esta primera tanda de informes sobre el Convenio del Cambio Climático? ¿Es suficiente, para el interés planetario, que países que emiten solamente el 41 % de la totalidad de emisión global de carburante orgánico, sean los que faciliten los datos?  Los países informantes ¿están cada uno de ellos haciendo suficiente en sus políticas nacionales?  Por su parte el Informe de las Naciones Unidas concluyó que "a su debido tiempo, será posible valorar la conquista del objetivo de volver a los niveles de emisiones de 1990 en el año 2000, comparando las cifras del inventario de esos dos años.  Actualmente, la comparación de las proyecciones de C02 previstas para el año 2000 con las existencias de 1990, sugieren la necesidad de medidas adicionales".

Por consiguiente, se puede afirmar que a pesar de que los compromisos contenidos en el Convenio son suaves, muchos países van más allá de sus "intereses nacionales legítimos" y por lo tanto están actuando en contra del "interés planetario vital".

 Pasará mucho tiempo antes de que el debate sea debidamente asentado.  En la onceava Sesión del Comité Negociador Intergubernamental de Febrero 1995, la Alianza de Pequeños Países Isleños, presentó un proyecto de Protocolo que obligaría a cada uno de los países del Norte a recortar las emisiones nacionales en un 20% para el año 2005.  El Sur permaneció dividido ante esta propuesta, temiendo futuros controles para ellos.  Malasía, sin embargo, apoyó la propuesta de AOSIS.  Liderando la oposición a controles nacionales obligatorios está China, demostrando interés nacional en emplear carbón para uso doméstico, y Arabia Saudita y Kuwait, demostrando su interés nacional en exportar petróleo.  Como resultado, la primera Conferencia de los Partidos, en Marzo de 1995 solamente acordó en principio continuar con los compromisos obligatorios.  En cualquier caso, ¿Constituye esto una búsqueda de los "intereses legítimos nacionales”? Se basan estas posiciones en el interés planetario?

Más ampliamente, nos podríamos preguntar si por ejemplo, Estados Unidos persigue un interés nacional legítimo al mantener sus actuales niveles de consumo de carburante orgánico. ¿Brasíl, Costa de Marfil e Indonesia persiguen intereses legítimos nacionales con sus índices de despoblación forestal? ¿Hasta qué punto el principio de Realización Conjunta, rnediante el cual un país desarrollado podría justificar importantes emisiones de carbón continuadas si ayuda a un país en vías de desarrollo a introducir tecnologías limpias a un coste inferior del que representaría su propia reconversión, es en interés planetario?

C. Capacidad de Aguante

Un tema que está pidiendo una mayor atención a nivel global es la postulada capacidad de aguante del planeta, atendiendo principalmente a la relación entre el aumento de población y las pautas de consumo del mundo.

La "explosión demográfica" es bien conocida: En una generación se ha doblado la población mundial, y el ritmo de aumento neto anual es de 90 millones, más del 90% en el Sur. lgualmente el "desequilibrio de la riqueza" niega el potencial humano de dignidad y de realización personal: Hay en el mundo alrededor de 1.5 millardos de personas acaudaladas, aproximadamente 3.2 millardos que cubren sus necesidades humanas básicas, y 1 millardo que vive en absoluta pobreza.

La combinación de las pautas de consumo en el Norte y el aumento de población del Sur junto al aumento de los ingresos de otros países, están agotando los recursos del planeta.  La pesca mundial ha alcanzado el límite de sostenibilidad, el consumo de mercancías alimentarias básicas ha disminuido en términos per capita globales, y la presión del medio ambiente en áreas tan importantes como el agua, combustible vegetal y despoblación forestal, ha aumentado.

La relación entre el aumento de población, los niveles de consumo, y la presión sobre el medio ambiente, es un tema nuevo para la comunidad internacional, y el análisis del mismo está en un estado rudimentario.  ¿Como hemos apuntado anteriormente el desarrollo sostenible global puede parecer en el interés planetario

 pero el desarrollo nacional sostenible es hoy en día frecuentemente rebasado. ¿Como puede el interés planetario ser identificado y es éste de naturaleza vital o simplemente normativa?

El interés planetario en desarrollo sostenible puede ser definido como la "relación óptima entre el aumento de población global y los niveles de producción y consumo que coincidan con el principio de desarrollo sostenible global".

Hasta hoy, sin embargo, la comunidad internacional no ha reconocido este nexo entre población, consumo y medio ambiente.  En las ultimas décadas, diferentes reuniones de las Naciones Unidas han abordado algunos aspectos del problema, principalmente las conferencias sobre medio ambiente de 1972 y 1992, y sobre población de 1974, 1984, y 1994.  En Rio de Janeiro en 1992 y en El Cairo en 1994, se hizo un esfuerzo para aunar los problemas de aumento de población y presión ambiental con el desafiante desarrollo del Sur.  Poco se consiguió al respecto: Solamente concesiones, facilitando asístencia técnica y financiera al Sur, que podían materializarse o no, para aplicar tecnologías más limpias que facilitasen su futuro desarrollo sostenible.

Como consecuencia de estás reuniones, el Norte y el Sur continúan percibiendo el problema de la presión futura sobre los recursos globales de manera totalmente diferente, que refleja sus diferentes circunstancias e intereses.  El Norte lo ve aplastantemente en términos de números humanos, manteniendo la presunción de que el crecimiento económico es intrínsecamente ilimitado siempre que el progreso tecnológico continúe y pueda ser aplicado tanto a los recursos planetarios finitos como a los renovables. el Sur percibe el problema en términos de un potencial de recursos globales generalmente finitos cuya utilización se ve profundamente mermada por el excesivo consumo por parte del Norte y por una economía global restrictiva cuyas reglas van dirigidas contra ellos.

Ante este problema es necesario un consenso global viable, y solo últimamente se ha empezado a trabajar con este fin.  Es necesario el mismo esfuerzo para los dos objetivo estratégicos, un plan de población y niveles de consumo responsables, y los dos deben ser considerados por los países como realmente interdependientes.  Sin embargo, hasta hoy, el foco de la atención mundial se ha fijado más en la población que en el consumo.  El objetivo estratégico de población fue claramente definido en El Cairo: Conseguir un bajo nivel de aumento de población de 7.8 millardos para el año 2050 (en vez del aumento medio de 10.1 millardos o el aumento alto de 12.5 rnillardos).  Ningún objetivo cuantificable comparablemente fue identificado en El Cairo para los niveles de consumo, y ningún vínculo funcional entre consumo excesivo y presión ambiental es operativo en acciones internacionales concertadas.  En realidad la idea de hacer algo más que permitir un "laissez-faire" en el aumento de niveles de consumo nacionales, o activamente estimular dicho aumento, ha sido hasta ahora, ajena a la manera de pensar intergubernamental.

 Sin embargo, Rio consiguió introducir el tema del consumo en la agenda internacional por primera vez, incluyéndose algunos de sus principios en la Declaración.  El Principio 5 exige que "todos los Estados cooperaran en la esencial tarea de erradicar la pobreza ... para disminuir los estandars de vida dispares y acercarse más a las necesidades de la mayoría de los pueblos del mundo"; y el Principio 8 afirma que los "Estados deben reducir y eliminar sistemas de producción y de consumo insostenibles y promover políticas demográficas apropiadas".  La agenda 21 afirma que "todos los países deben esforzarse en promover modelos de consumo sostenibles” y los países desarrollados deben tomar la iniciativa al respecto.  Los Gobiernos deben, inter alia, "definir un modelo de consumo equilibrado para todo el mundo, que la Tierra pueda soportar a largo plazo".  Se deberían tener en consideración los actuales conceptos de crecimiento económico y la necesidad de nuevos conceptos de riqueza y prosperidad que permitieran estándars de vida más altos rendiste cambios en los estilos de vida que fueran "menso dependientes de los finitos recursos de la Tierra y estuvieran más en armonía con la capacidad de aguante de la Tierra'.

La Comisión de la Naciones Unidas para Desarrollo Sostenible (CSD) reafirmó en Junio de 1994 'la necesidad de cambiar aquellos modelos de consumo y producción que fueran en detrimento del desarrollo sostenible".  En el contexto de "responsabilidades diferenciadas" en este campo, los países desarrollados "tienen una responsabilidad especial y deberían tomar la delantera aplicando medidas efectivas para cambios en sus propios países".  Todos los países "deberían sacar provecho inmediato y beneficios a largo plazo de establecer y mantener unos modelos de consumo y de producción más sostenibles".  La Comisión recomendó tomar medidas para cambiar los modelos de consumo y producción, especialmente en el Norte, para inter alia, ahorra energía, renovar las fuentes de energía hacer un mayor uso del transporte público, reciclar los desperdicios y reducir la cantidad de embalaje.  Mantuvo que era de "vital importancia cambiar los modelos de consumo y de producción para asegurar que desaparezcan los productos y procesos de producción con efectos negativos para el medio ambiente'.

lgualmente, la Declaración de El Cairo y el Programa de Acción de Septiembre 1994 dejan claro por lo menos la responsabilidad de las naciones; tiene que ver con sostenibilidad y las Naciones Unidas se muestran preceptivas y más asertivas:

"Para conseguir un desarrollo sostenible y una calidad de vida más alta para todos, los Estados deberían reducir y eliminar los modelos de producción y consumo insostenibles, y promover políticas demográficas apropiadas.  Ninguna sociedad tiene derecho a perseguir modelos de producción y consumo que mermen la capacidad de otras sociedades de desarrollarse de modo sostenible, ahora y en el futuro".

Por su parte, la Declaración de Copenhague de Marzo 1995 apuntó que la pobreza tiene sus orígenes en "las estructuras políticos, económicas, legales y sociales y en los valores culturales que mantienen desigualdades".  Su erradicación no será posible sin cambios en esas estructuras políticas y económicas que permitan, inter alia, un acceso igual para todos a los recursos naturales, a las oportunidades y a los servicios públicos.

En Abril de 1995, el CSD consideró los progresos alcanzados desde Rio en el cambio de tendencias de consumo globales "con la intención de ayudar a los Gobiernos a establecer prioridades nacionales", y adoptó un programa de trabajo para los próximos años.  Este incluiría periódicas proyecciones de la economía global a largo plazo con un horizonte temporal de 40 años, y analizar las implicaciones de los modelos de consumo y producción global, evaluar las medidas políticas para el cambio, y obtener "compromisos voluntarios a plazo fijo" de los Estados Miembros para conseguir "un progreso medible" de los objetivos de desarrollo sostenible.

Así pues, la comunidad internacional se está transformando despacio pero inexorablemente en una comunidad global, en la cual el desarrollo sostenible global requiere que ningún estado-nación sobrepase la sostenibilidad nacional, por lo menos sin proveer una recompensa.  Este es un tema complejo y llevará tiempo poder desarrollarlo, pero sus irnplicaciones políticas son profundas.

Los desarrollos probablemente harán surgir temas difíciles, por ejemplo, concernientes al "interés nacional legítimo" de los estados, temas que no han sido substancialmente debatidos por ahora en los foros oficiales:
¿Es un "interés nacional legítimo" para los americanos mantener un consumo de energía per capita de equivalentes del carbón de 26.000 libras anuales, cuando los alemanes consumen 13.000 libras, los kenianos 440 y los etíopes 55?
¿Es un "interés nacional legítimo" para un australiano comer 800 kgs. de cereales anuales per capita, cuando un ciudadano de cualquier estado africano consume una media de 130 libras?
¿Es un "interés nacional legítimo" para 27 millones de canadienses poseer más conexiones telefónicas que los 2.800 millones de ciudadanos de Bangladesh, China, Egipto, India, Indonesia y Nigeria juntos?
¿Es un "interés nacional legítimo" para un país fomentar una tasa de crecimiento de población más alta en el mundo de hoy (como hicieron a principios de los años 90, 18 países, entre ellos Bulgaria, Francia, Irak, Israel y Arabia Saudi?

Algunos de estos temas sugieren consideraciones puramente normativas de juicios de valor y humanitarismo internacional.  Pero si el nivel de consumo global, está en algunas áreas, acercándose al límite de la capacidad de aguante de la Tierra, entonces preguntas sobre los niveles de consumo nacionales dejan el terreno normativo para entrar en el categórico; el "interés planetario normativo" se convierte en el "interés planetario vital".

 Puede llegar el día en que, la capacidad de aguante global pueda ser evaluada, en interés del desarrollo sostenible global, una norma per capita calculada para cada ciudadano del planeta, y límites de tolerancia establecidos como objetivos políticos preceptivos dentro de los cuales los porcentajes nacionales de algunos artículos de consumo sean reconocidos como deseables.

Se necesita un índice que relacióne las pautas de población y consumo dentro de una medida que se relacióne a su vez con la presión medio-ambiental y, en consecuencia con la capacidad de aguante.  Recientemente se ha elaborado un índice con este fin.  Se ha concebido una fórmula que tiene como resultado una estadística (CAP) "Consumo Ajustado a Población', que relacióna el uso de energía de un país al tamaño de su población, permitiendo con ello elaborar un ranking de países teniendo en cuenta su gasto nacional de los recursos del planeta.

La "presión ambiental planetaria" de un país, se expresa en unidades-D que es una unidad de energía que une el consumo nacional de energía fisiológica al consumo nacional de energía tecnológica.  El ranking de los países 'top ten' (10 primeros) (según Unidades-D; véase Nota) está detallado en la siguiente tabla.
 

Presión Medio-ambiental Planetaria: Ranking Nacional

 No. País     Población %              Indice-D     Unidades-D
               (en millones)                                   (en millones)

 1. USA         262.        5 4.6%         91.26         24,218
 2. China         1,233.9     21.5%         7.19         10,106
 3. Rusia         149.7         2.6%         57.31         8,729
 4. Japón         125.8         2.2%         37.75         4,875
 5. Alemania     81.2         1.4%         52.15          4,316
 6. India           96.6         16.2%         3.58          4,244
 7. Canadá       28.4           0.5%       118.11        3,383
 8. UK             58.1           1.0%         44.36         2,635
 9. Francia        57.7           1.0%         44.13         2,604
 10. Brasil       160.7           2.8%         14.00         2,411

MUNDO       5,734.9

Nota: Esta tabla se basa en fórmulas empleadas en el informe "Consumo: La otra cara de Población para Desarrollo", realizado en 1994 para ICPD, por Mata F.J., Onisto, LJ.,& Valentyne, J.R., (p3).  El Indice-D del informe es el que empleamos aquí (basado en los datos de energía tecnológica de 1989).  Las cifras de población están puestas al día, con fecha 31 de Marzo de 1995 (fuente: UNFPA Monitor Electrónico de Población Continúa).  El Indice-D de URSS (1989) se ha tomado para Rusia; el de Alemania está calculado entre la RDA y RFA.
La Unidad-D es = Población x (Indice-D + 1)

 El análisis del Indice-CAP aclara el tema: lo necesario en interés del planeta para conseguir la sostenibilidad humana en un mundo de recursos finitos es, en palabras de Sir Ramphal, "hacer retroceder los niveles de consumo en el Norte y reducir el crecimiento de población en el Sur".  Tanto en términos políticos como de metodología estadística, es demasiado pronto para adelantar hipótesis referentes al "interés nacional legítimo" de cada país basándose en esta tabla.  Sin embargo este estudio es un importante precursor de futuros análisis estadísticos y opiniones políticas.

CONCLUSIÓN

El interés planetario es un concepto nuevo y abstracto.  En el momento presente está distanciado de la esfera de la práctica política, en la que las normales tensiones y competencias entre países que persiguen sus intereses nacionales siempre serán fuertemente defendidas hasta el final.  El intento de relacionar el interés planetario con los intereses nacionales legítimos de los países, revela toda la subjetividad y complejidad del mundo real, tanto si se intenta con negociaciones globales como con acciones políticas unilaterales sobre temas globales.

Por esto, el concepto no puede ser usado en ningún contexto formal, tales como compromisos vinculantes en instrumentos jurídicos.  Sin embargo tiene potencial como un concepto político que sirva de guía al debate entre estados-nación en temas globales, ya que el interés nacional guía la toma de decisiones nacionales; y quizás también como una norma preceptiva para juzgar el comportamiento individual.

El "interés planetario" será una herramienta que ayude a encontrar respuestas a los problemas globales molestos y difíciles -- no es una respuesta en si mismo.  Habrán tantas opiniones individuales sobre lo que es el interés planetario en cada tema global como individuos hay emitiendo un juicio -- potencialmente 5 millardos de juicios individuales diferentes.  Lo mismo sirve para el interés nacional: El debate sobre la intervención de Estados Unidos en Haiti o la confianza en Estados Unidos y en el compromiso de las Naciones Unidas en mantener la paz, revela 262 millones de puntos de vista individuales potenciales del interés nacional de Estados Unidos.  Sin embargo el concepto de interés nacional en sí mismo nunca es cuestionado.

Es una señal del estado en que nos encontramos como especie, que el interés planetario no haya empezado hasta ahora a ser considerado un concepto de interés político.  Esto es aplicable a muchos temas que afectan el planeta. ¿Dónde reside el interés planetario en las pruebas nucleares y cual es el legítimo interés nacional de China al respecto? ¿Cuales son los interése nacionales legítimos de Estados Unidos y Rusia respecto a la reducción de fuerzas estratégicas y niveles de fuerzas armadas definitivas? ¿La disputa entre Egipto e Israel sobre la extensión del NPT? ¿La diferente política sobre población entre Pakistán y Arabia Saudi? ¿La ilegal captura por parte de Canadá del barco español en nombre de preservar las reservas de pesca regionales y por extensión,globales? ¿La retirada de Islandia de la Comisión Internacional para la Protección de las Ballenas, alegando un interés nacional vital?  La lista es larga.  En tanto los estados-nación compitan y luchen en nombre del interés nacional, existirá la necesidad de avanzar en el concepto de interés planetario.  Es necesario continuar trabajando para desarrollarlo.  Pero con el paso del tiempo el concepto cobrará vigencia.

 PROGRAMA SOBRE SEGURIDAD GLOBAL
SERIE DE INFORMES PUNTUALES
 
 
 

Informe Puntual No. 1, Junio 1992, ISBN 1 889819 00 2
G W Hopkinson Changing Options: British Defence and Global Security

Informe Puntual No. 2, Octubre 1993, ISBN 1 889819 01 0
N A L Mohammed Conflict in Southern Sudan

Informe Puntual No. 3, Febrero 1994, ISBN 1 889819 02 9
J S Ash Cold Water Legacy

Informe Puntual No. 4, Julio 1994, ISBN 1 889819 03 7
R Latter Coordinating UN Peace Support Operations

Informe Puntual No. 5, Agosto 1994, ISBN 1 889819 04 5
J Clapp Dumping on the Poor

Informe Puntual No. 6, Septiembre 1994, ISBN 1 889819 05 3
G. Prins Notes towards the Definition of Global Security

Informe Puntual No. 7, Mayo de 1995, ISBN 1 889819 06 1
K. Graham The Planetary Interést
 
 

Los Informes Puntuales del Programa sobre Seguridad Global están disponibles en:

Global Security Programme
Botolph House
17 Botolph Lane
CAMBRIDGE CB2 3RE

(Precio: 5 Libras por unidad, envíe cheque nominativo a University of Cambridge)

 Los Estudios sobre Seguridad Global pretenden postular comprensión a través y más allá de los tradicionales campos de las relaciónes internacionales, estudios sobre desarrollo y sobre medio ambiente.  A pesar de su rápido avance en analítica y de la preocupación política suscitada coincidiendo con el final de la Guerra Fría, sus orígenes son más antiguos.  Una inicio se encuentra en los principales debates de los últimos 200 años, sobre el individuo en sociedad, sobre humanidad y el mundo natural, y sobre justicia e igualdad.  Otro surge de los esfuerzos por articular un nuevo tipo de sociedad internacional durante los últimos 50 años.  El tema central de los Estudios sobre Seguridad Global es la Supervivencia.  El Programa de Cambridge sobre Seguridad Global es el primero de Europa en intentar este tipo de trabajo.  Contiene diversas formas de enseñanza, investigación y política de desarrollo.
 

ISBN 1 899819 0é 1
Publicado por:
Global Security Programme
Botolph House
17 Botolph Lane
CAMBRIDGE CB2 3RE
 

 
Back to Occasional Paper

Back to Publications

Return to Home Page